Hemos apuntado en varias oportunidades que negociar con el gobierno de Kirchner y sus representantes en Yacyretá iba ser una pérdida de tiempo.
Y tuvimos razón. En efecto, hasta la fecha, después de más de dos años, el Gobierno de Cartes no pudo conseguir nada trascendente de cara la revisión de las disposiciones del Anexo C del Tratado de Yacyretá. En rigor ni en los pequeños reclamos, como el pago puntual de las «cuotitas» correspondientes a los beneficios paraguayos por cesión de su energía pudo conseguir soluciones satisfactorias.
Es de esperarse que con la instalación del nuevo gobierno en la Argentina haya un nuevo relacionamiento en Yacyretá, y que el vecino país demuestre “buena voluntad” y decisión para arreglar los graves problemas que aquejan a la binacional, y que principalmente son: la deuda, la tarifa, y la comercialización de la energía.
El Paraguay no puede seguir con su actitud pasiva, también debe realizar los cambios necesarios y los esfuerzos requeridos para convertir – en corto tiempo- a Yacyretá en una empresa viable, predecible y generadora de riqueza y desarrollo.
Pero lamentablemente, el gobierno de turno, no aprendió la lección concerniente al manejo de los intereses de la República en Yacyretá, a pesar de los errores que se acumularon desde la instalación de las entidades en 1974 hasta la fecha. Errores que apuntalan la tesis de la entrega de la soberanía nacional. Si como muestra un botón es suficiente, la designación de políticos o individuos como una suerte de devolución de favores o pago por alguna deuda que con ellos contrajo el actual Poder Ejecutivo confirma plenamente nuestra inquietud.
Las recaídas del presidente Horacio Cartes en esta práctica nefasta de sus predecesores, alarma; en primer lugar porque no hace mucho prometía a la República que integraría una «selección nacional» de los mejores, de los más idóneos, sin que importasen sus afiliaciones partidarias o la ausencia del mismo para competir en el interminable torneo de la defensa de los intereses patrios.
A pesar de los paracaidistas del actual Poder Ejecutivo, así como sus últimos insólitos injertos en la estructura administrativa de la entidad binacional, sabemos que en Yacyretá los «politiqueros» son minoría y que hay una mayoría de excelentes funcionarios, quienes lamentablemente siguen callados sin percatarse de que con su silencio permiten que esta empresa del Estado paraguayo, su fuente de trabajo, siga siendo pisoteada por los inescrupulosos de siempre, que no hesitan en usar a la EBY como «basurero» o para la promoción política de sus directivos y de los políticos oficialistas de las ciudades aledañas a la represa.
Impresionados aún por el resultado de la reciente elecciones municipales y la rebelión estudiantil en Asunción y en todo el país, categórica y contundente porque tuvo la fuerza de limpiar la costra corrupta que eclipsaba el brillo de una institución tan noble como la Universidad Nacional de Asunción, anhelamos que esos funcionarios, en definitiva todo el país, eleven también la bandera del reclamo, de la exigencia innegociable, que en este caso sería: ¡Yacyretá no te calles!
Ing. Ramón Montanía Fernandez – Director “Mundo de la Electricidad
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